11-marzo

2015

Porqué tengo tres Fujis y ninguna cámara reflex


Harry Fisch

Me dedico a organizar viajes fotográficos y  poseo tres Fujis: la X-100, la X-Pro1  y una EX.  Últimamente he adquirido una Nikon D-600.  Me encanta la Fuji X-Pro 1 y solo lamento que, al día de hoy,  no pueda ser la única cámara que use en mi trabajo. No soy un probador de equipos ni tengo ningún tipo de implicación o relación económica con marca alguna.

 

fujis

 

 

Con la Fuji  XPro-1 he ganado (y luego perdido) el premio internacional National Geographic Photo 2012 [1] y terminado como finalista en los Sony Photo World Awards[2], además de un Jury Awards en  el Grand Prix de la Découverte 2013. No puedo hablar mal de la maquina…

 

Estos comentarios están relacionados con el uso profesional que doy a mi material. A pesar de lo que pueda parecer con tanto cambio de cámara, no soy un freak de la tecnología, más bien lo contrario. En los viajes fotográficos utilizo únicamente dos objetivos fijos, el trípode y algún que otro filtro.

 

¿Porqué, tras veinte años de calma, vendo una Canon 5D , compro tres Fujis y luego una Nikon? Ha sido algo gradual y, desde mi punto de vista, necesario.

 

La X-100 fue un experimento. Para un viaje fotográfico a Benarés necesitaba una segunda cámara compacta, ligera, que me permitiera un modo absolutamente manual, con un visor óptico de calidad. No me podía permitir una Leica y mucho menos una gama de objetivos de la marca. Estaba aburrido, dolorido y cansado por el peso de  la  5D y sus objetivos. Un viaje fotográfico suele implicar distintas etapas, traslados. El peso es un factor importante y estaba soñando con reducir el peso de  mi mochila de viaje.

 

La Fuji cumplió con creces su papel, con una calidad de imagen sobresaliente y el  inconveniente – muchas veces comentado – de la  relativa lentitud en el enfoque. Las actualizaciones de software del fabricante paliaron en gran medida el problema  del enfoque y me convencieron del compromiso de la marca por desarrollar la saga X y mejorarla.

 

En un viaje fotográfico a Benarés, sufrí una caída cámara en mano. El desafortunado incidente terminó por convencerme ya que el objetivo destrozado de la Canon me obligó a realizar el resto del viaje fotográfico con la X-100. Y con magníficos resultados, por cierto.

 

A pesar del éxito con la cámara aún no podía considerarla como sustituta de la Canon en mis viajes fotográficos: con solo un objetivo fijo y una cierta lentitud en el enfoque no podía prescindir de mi Canon 5D. Esperé y tras unos meses anunciaron  la Fuji X-Pro1.  Posibilidad de lentes intercambiables, la promesa de un enfoque más rápido. La compré inmediatamente.

 

La experiencia con la Fuji X-Pro ha sido descrita por otros como una relación amor-odio. Lo suscribo pero añadiendo  que finalmente –y tras mucho tiempo de convivencia-  la parte del amor a superado al odio.  Como ya he avanzado, me he convertido en un enamorado – no incondicional – de la cámara.  Os voy a contar qué es lo que más me atrae para terminar confesando lo que menos me gusta del instrumento en cuestión.

 

Lo que  me gusta de la Fuji XPro y no tengo  en la Nikon D-600

 

El peso, el tamaño y su sensación en la mano.-  En un viaje fotográficoson importantes las sensaciones y la de la Fuji en mano es la de un buen instrumento. Una cámara discreta. No impresiona al fotografiado. Casi siempre la confunden con una cámara antigua. Añadiéndole el accesorio del lastre adicional el  peso es tranquilizador y transmite calidad: como el Rolex en la muñeca.  Fiable, seguro, solido. Al tiempo tu sensación es  tan discreta y agradable como lo son unos tejanos gastados. La cámara forma parte de ti como no lo hace nunca una réflex.  El tamaño es el adecuado. Ni grande ni pequeño.

 

La situación de los diales.- “A la antigua”, situados en la parte externa de la cámara, muy “analógicos”, te obligan de alguna manera a pensar en lo que estás haciendo.  Nuevamente transmite la sensación de instrumento adecuado.

  • Esto es una ventaja y a veces una desventaja. Hay ocasiones en las que desearías que los comandos fueran más intuitivos, menos aparentes y obvios. Especialmente cuando la situación de estos en la cámara te obliga a  separar la cámara de tus ojos para cambiar alguna función o dial.

El modo de enfoque rápido.-  En un viaje fotográfico es un gran invento. Encuadras lo que quieres enfocar, presionas el botón … ¡Et voila!, la cosa queda instantáneamente enfocada. Es cierto que nos preguntaremos para que queremos esta función cuando tenemos el enfoque automático. La diferencia es que no presionas el mismo botón de disparo como lo haces para enfocar.  Le ahorras tiempo a la cámara. La utilizo mucho más en este modo que el modo automático para anticipar el punto de enfoque en el tipo de “Street Photography”. La fotografía de viaje  tiene muchas situaciones en las que quieres prefijar un punto de enfoque esperando que el sujeto llegue a él y este sistema es impecable y rápido.

 

La calidad, tamaño de los objetivos, peso y.. precio.- No voy a hacer un estudio de ópticas.  Muchos otros expertos ya lo han hecho. Solo hablar de mi sensación para el uso real que doy a las ópticas en mis viajes fotográficos . La calidad de los objetivos que he usado, un 35 mm f1.4 y un 18 mm f2. es magnífica. Equiparable a cualquier otra óptica Canon que he tenido y compitiendo perfectamente con los Nikon que he adquirido. Con la diferencia de que ocupan y pesan mucho menos. Si añado un precio razonable y un tamaño y peso fantásticos, los objetivos son ganadores.

 

El  visor híbrido (óptico/electrónico).- Curiosamente adquirí mi primera X-100 por el visor óptico.  En mis viajes fotográficos me encuentro a menudo fotografiando personas en movimiento, en situaciones de poca luz ambiente. La ventaja de poder ver en el encuadre a las personas o vehículos “entrando desde fuera del cuadro” es algo que solo permiten los visores ópticos. Hay que recordar que lo que ves en un buen visor óptico es más de lo que se reproduce en la fotografía. Por otro lado, en mis viajes fotográficos en situaciones de luz realmente escasa – una ceremonia de Vudú en Cuba a la luz de las velas por ejemplo – el visor óptico te permite ver lo que pasa casi como lo ves directamente, sin cámara.

 

Antes de tener la Fuji despreciaba los visores electrónicos. Los consideraba poco profesionales. Para mi sorpresa, tras el uso, hoy en día no podría pasar, además, sin el visor electrónico. Tanto es así que lo echo en falta en la Nikon D600.  Es fundamental en las ocasiones en las que hay poca luz: ves mucho mejor la escena a través de su traducción electrónica. Y me refiero a muy poca luz ya que este tipo de  visor muchas veces me permite ver más de lo que veo en la vida real.

 

El visor electrónico a través del ocular para revisar las fotografías .- En una cámara digital tradicional tienes que revisar la fotografía mirando el lcd trasero de la cámara.  Si el  día es soleado resulta de una enorme dificultad  interpretar lo que ves. Además, te obliga a separar el ojo del cuerpo y perder reflejos e inmediatez. Con el visor electrónico de la Fuji, ves dentro del visor  la imagen. A pleno sol, sin ningún problema. Doble ventaja: ves siempre lo que has realizado y no tienes que separar el ojo de la cámara.

 

El histograma en tiempo real.-  En la fotografía que realizo durante mis viajes es importante asegurarme de que he captado la máxima información en el “negativo”. Utilizo mucho el histograma. Me parece fantástico poder verlo cuando miro a través del visor, ya sea en modo óptico como en modo electrónico. El control es mucho mayor. Ya no tengo que mirar la parte trasera de la cámara después de disparar, interrumpiendo mi trabajo. Además, la tasa de acierto en la exposición mejora ya que el control se produce antes o al tiempo de la toma. Me irrita – hablaremos de ello más tarde – un fallo de la cámara que produce un falso histograma en modo manual.

 

El nivel  horizontal en el ocular óptico.-  Otra  de las funciones que se agradecen y valoro después de haberla disfrutado, es el nivel que aparece a través del visor y que me permite saber si la cámara está en horizontal. Utilizo lentes cortas a menudo en los viajes fotográficos y con este tipo de objetivos el nivel y la perspectiva son especialmente importantes por el  efecto deformante que se produce. Es cierto que otras cámaras, como la Nikon D-600,  te presentan un nivel si miras la pantalla trasera LCD , pero es un auténtico placer disponer de esta función a través del ocular.

 

El silencio de disparo.- La X-100 es completamente silenciosa. La Xpro-1, muy poco ruidosa. Casi imperceptible.  En el último viaje fotográfico a las iglesias de Lalibela, en Etiopia, realicé una serie en el interior de unas pequeñas iglesias de piedra, casi en la oscuridad. Cualquier ruido se amplificaba de forma importante. La Fuji es tan silenciosa que los pocos fieles que estaban en su interior no llegaban a descubrir mi presencia.  Un compañero de viaje empezó a disparar con su Nikon D-600, en modo “silencioso”. Inmediatamente las caras se volvieron hacia él.

 

Los  magníficos modos JPG.- Antes de la Fuji XPro usaba exclusivamente el modo RAW el 90% de las veces. Desde que tengo la Fuji cada vez uso más el JPG. Las tonalidades, los ajustes de color de la Fuji son extraordinarios, tanto como para resultar una auténtica tentación. ¡Ah! Se me olvidaba comentarlo: la foto ganadora-perdedora del National Geographic estuvo realizada en modo JPG.

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