7-marzo
2015
Lo que no me gusta de mi Fuji XPRO
Harry Fisch
Este es el segundo artículo sobre mi experiencia con la Fuji XPRo. El artículo anterior «Lo que me gusta de mi Fuji XPRO» hablaba de lo que me entusiasma de la cámara. En este vamos a hablar de las debilidades.
La “pro” no es una cámara que produzca resultados inmediatos. Sus pocas debilidades aparecen tras el uso continuado. Su indudable ergonomía es engañosa.
Los diales están, aparentemente, donde tienen que estar… casi. He dicho “aparentemente” y es la trampa de la Fuji. Casi todo parece estar donde tiene que estar pero el “casi” marca la diferencia. Hace que necesites de un tiempo (en mi caso bastante extenso) para hacerte con las funciones de la cámara en un uso profesional.
La dureza de los diales. El dial de la velocidad cae en la zona del dedo pulgar derecho pero cuando quieres moverlo sin separar el ojo del visor, te encuentras con una resistencia que hace complicado su manejo. Tiene en el centro un botón de seguridad – que impide que la rueda se mueva por accidente- y esto hace que la ruedecita sea resistente. Aprender a presionar el botón, mover la rueda, sin mirar y manteniendo la mirada en el visor es una auténtica hazaña.
Localización del modo de enfoque rápido. Como he dicho antes, el enfoque rápido me gusta casi más que el modo de enfoque automático. Es una pequeña tecla que también se puede usar como fijación de la exposición, justo debajo de la rueda de +/- exposición. Encuadras lo que quieres enfocar, presionas el botón … ¡Et voila!, la cosa queda instantáneamente enfocada.
La única pega es que, nuevamente, es difícil encontrar el botón que debes presionar sin separar el ocular del objetivo. Hubiera bastado con añadir una protuberancia mayor, una muesca o un elemento rugoso para encontrar instintivamente el botón.
El modo hibernación. Si estás en modo hibernación, y esperas que la cámara se ponga en marcha al presionar un comando cualquiera, esto ocurre de forma aleatoria: unas veces lo hace rápidamente y otras me veo en la necesidad de apagar y encender la cámara. Es irritante.
Histograma falso en modo manual. Esto es algo que te puede dar algún problema si no lo conoces de antemano: cuando estás en modo manual, ves lo que parece el histograma – es idéntico- en el visor de tu cámara. El único problema es que no es un histograma real: cuando todo parece bajo control con un magnífico histograma, disparas.. y te encuentras con una fotografía totalmente fuera de exposición. Por lo que parece, este falso histograma solo indica la “luminosidad” . Sorprendente en una cámara “Pro”.
Encuadre inexacto en modo óptico. El famoso error de paralelaje: cuanto más te acercas al sujeto menos fiable es el encuadre. A pesar de que existe un modo en el que aparece en la pantalla un recuadro que indica el error, este se refiere al punto de enfoque real y no al encuadre. Parece que este es un problema que se da en todas las cámaras que no son réflex y que es inevitable. En la práctica te obliga a realizar un sobre encuadre para no perder nada de la imagen.
El ocular de dioptrías. Una pequeña tontería. En lugar de tener un ajuste de dioptrías, la Pro tiene una lente que se atornilla en el visor. Además de ser poco práctico – las dioptrías pueden cambiar con la edad – la pequeña lente adicional se desajusta y llega a caerse. No es divertido encontrarte en un viaje fotográfico en el sur de Etiopia sin poder ver por el visor porque has perdido la lente de dioptrías.
La lentitud de disparo (en algunos casos ). El único motivo real por el que he tenido que comprar la Nikon D-600. Es curioso. Las críticas hablan de lentitud de enfoque, mientras que lo que me preocupa es su consecuencia: la lentitud de disparo. Dado que utilizo el enfoque anticipado (enfoque rápido) el pequeño retardo de enfoque no es tan grave. Lo que ocurre es que, al disparar, la cámara tiene que enfocar para luego disparar. Y eso lleva unas milésimas de segundo más de lo que requiero. Cuando realizo fotografía de personas nunca termino de saber qué es lo que realmente se ha fijado en la cámara. Es un retardo de milisegundos, pero a veces es suficiente para estropear una fotografía.
Tener que separar la cámara del ojo para escoger zona de enfoque. En toda cámara profesional la cámara te permite escoger qué punto de enfoque es el que quieres utilizar: de este modo puedes enfocar sin la necesidad de mover la cámara y descomponer el encuadre. En la Fuji, es dificilísimo – sino imposible- utilizar el mando que te permite escoger el enfoque mientras estás mirando a través de la cámara. En la práctica primero tienes que decidir con tu cámara en las manos la zona de enfoque que querrás y luego encarar la máquina y disparar. Absurdo.
Resumen.-
Como he adelantado al comienzo del artículo, soy un feliz usuario de las Fujis, especialmente de la XPRO-1. Posiblemente no exista el instrumento perfecto en ninguna especialidad. Ni la única cámara para todo tipo de situaciones. Mis necesidades se enfocan hacia la fotografía “de calle” y en gran porcentaje de personas. Siempre vamos a desear más en función de la tecnología, la competencia y nuestras particulares necesidades.
Creo que con muy pocos avances o modificaciones la Fuji puede convertirse en la cámara definitiva para el fotógrafo que busca una máquina de calidad, discreta de poco peso y gran funcionalidad. Solo es cuestión de, poco, tiempo.


