31-agosto
2014
Qué buscar en un viaje fotográfico
Harry Fisch
Lo que interesa de un buen viaje fotográfico es la posibilidad de destinar el mayor y mejor tiempo posible para realizar fotografías. Del mismo modo que el jugador de golf usa el palo como excusa para pasear, la cámara es la excusa para conocer mejor países y culturas, reflejar las emociones, poner a disposición del viajero fotógrafo la diversidad cultural, las experiencias locales y el contacto con la gente del lugar.
Lo importante es cumplir con el sueño, con lo que nos ha traído al destino. No es una suma de visitas y localizaciones, no se trata de coleccionar clichés y de postales.
Cuando organizo los viajes fotográficos con Nomad Expediciones Fotográficas, la experiencia fotográfica y personal debe ser agradable e inolvidable. Vienen conmigo viajeros de 35 años y otros de 70. Aprendices de fotógrafo de domingo y auténticos fanáticos de la fotografía, no hay dos personas iguales, ni dos formas de ver la realidad ni de entender la historia que vemos a través de la cámara. Son pequeños grupos, entre 6 y 8 personas como máximo, que hay que mantener en un tamaño adecuado para poder compaginar los intereses de los fotógrafos con el respeto a las personas que fotografiamos.
EL TAMAÑO SÍ IMPORTA
En un viaje fotográfico el tamaño sí importa. Por dos razones: no podemos ir en grupos de 15 personas a hacer fotografías “íntimas” y, por otro lado, el fotógrafo-profesional acompañante no puede dedicar suficiente atención al fotógrafo-viajero cuando el grupo es grande. Por esa razón en los destinos Nomad Expediciones no llevamos más de 8 personas.
Para compartir de manera efectiva los conocimientos técnicos y artísticos en un viaje necesitamos hacerlo de forma directa y personal. La vocación es la de atender a cada uno de los viajeros de forma individual y los requerimientos son muy distintos: a unos les preocupa una determinada técnica, a otros el abordaje de las personas, a casi todos el elemento artístico. Además, y dependiendo de donde estamos, solemos formar subgrupos de dos o tres personas, de modo que tengamos la mayor libertad para actuar con la gente y la cámara. Cuando esto ocurre –si la situación lo permite –aportamos un segundo ayudante que permanece con unos fotógrafos mientras el líder del grupo se ocupa de los demás . De este modo garantizamos una experiencia más intensa , mejor asistencia , contacto personal y formación.
SE TRATA DE LO QUE FOTOGRAFIAMOS, NO DE DONDE ESTAMOS
Estar en París no nos garantiza conocer París y estar en Benarés no garantiza conocer Benarés. Solo a través de años de experiencia fotográfica en el terreno y en el destino se llegan a conocer localizaciones especiales, cercanas: cómo y donde poder establecer una relación con el “otro”. Con su realidad.
Benarés es un destino visitado por millones de turistas pero la gran mayoría de ellos deja la ciudad sin apenas haberla conocido: no saben donde está el auténtico interés fotográfico, no acceden a las relaciones locales. Mantienen una distancia “turística”, distante.
No es lo mismo estar luchando contra miles de turistas con cámaras para lograr tu fotografía que hacer fotografías en una cierta intimidad, en un entorno escogido, controlado, conocido tras años de experiencia.
LOS TRES PILARES DE UN VIAJE FOTOGRAFICO
El interés fotográfico y las localizaciones
El fotógrafo
Las localizaciones
El interés fotográfico y las localizaciones, lo más importante
Importa mucho más que estar en los destinos, buscar dentro de estos temáticas interesantes fotográficamente.
Evidentemente vamos a un viaje fotográfico para hacer fotografías. Pero en muchos casos, además, para hacer mejores fotografías de las que hacemos habitualmente, relacionarnos con las personas que fotografiamos.
Tenemos que analizar en la propuesta del viaje las oportunidades fotográficas que ofrece: los pueblos y ciudades pero sobre todo qué es lo que vamos a hacer una vez en el lugar. Y qué vamos a ver en cada sitio.
El fotógrafo
El fotógrafo acompañante es obviamente el elemento esencial en un viaje fotográfico. De el depende el éxito del viaje. Va a ser nuestro cicerone fotográfico, y es su experiencia la que va a orientarnos sobre lo que puede ser más interesante, la forma de abordarlo, como hacerlo, cómo llegar a las personas. Un buen fotógrafo acompañante debe tener cualidades didácticas, ser capaz de transmitir sus conocimientos y servir de catalizador a los fotógrafos ayudándoles a mejorar su técnica y visión fotográfica. Además, en estos viajes, estamos muchas horas juntos, es importante que el fotógrafo acompañante actué como un vinculo de unión el grupo.
El tiempo disponible y el programa
Todo gira en torno a él. Donde dormimos, a qué hora salimos, cómo nos desplazamos. Muchas veces es conveniente permanecer en una localización dos días seguidos para permitir a los viajeros hacer correctamente las fotos en las que encontraban problemas el día anterior. La buena localización es imprescindible para establecer las relaciones personales con la gente del lugar o mejorar un enfoque o experimentar otro punto de vista. Y, porqué no, para poder reencontrarse con alguien a quién habían conocido el día anterior.
UN VIAJE FOTOGRÁFICO NO ES LO MISMO QUE UN TALLER FOTOGRÁFICO
Lo que diferencia un viaje fotográfico y un workshop es el tiempo que destinamos a la parte de toma de fotografía, al análisis y la temática.
En ambos casos se trata de vivir experiencias y aproximaciones culturales además de realizar fotografías.
En el viaje fotográfico destinamos aproximadamente el 80% del tiempo fotográfico a la toma de fotografías y el 20% al análisis y visionado. En el workshop destinamos el 50 % del tiempo fotográfico a la toma de fotografías y el 50 % al análisis y visionado.
El workshop dedica más tiempo al análisis del trabajo realizado, sacando conclusiones de lo que hemos hecho, estableciendo directrices, sugiriendo ejercicios y mejoras, mientras que en un viaje fotográfico se pretende poner al alcance del fotógrafo la mayor cantidad de oportunidades fotográficas interesantes y la parte de análisis del trabajo es menor.
El 70% de nuestros viajes son Viajes fotográficos y el 30% workshops. En ambos, además de fotografiar, estamos solventado cuestiones técnicas, de relación con las personas y visión fotográfica.
LA CALIDAD Y LA ACTITUD DEL FOTOGRAFO
La calidad y capacidad fotográfica de quién organiza un tour fotográfico debe ser el primero de los requisitos en los que nos fijemos. Es difícil aprender de alguien que no domina la materia que imparte. En el caso de un viaje fotográfico lo importante es la capacidad del fotógrafo para orientar, ayudar y tutelar a otros.
Para muchos viajeros-fotógrafos este viaje es el viaje de su vida o al menos uno importante. No debería ser un viaje típico donde se les lleve como turistas con una cámara guiados por un viajero… con ciertos conocimientos fotográficos. A veces sorprende la escasa calidad de las fotografías que exhiben en muchas ocasiones los organizadores de viajes fotográficos.
Por otro lado el programa diario se establece día a día lo que vamos a hacer pero debe hacerse de forma en la que se mantenga la mayor libertad posible para los participantes. No es un colegio ni un viaje en grupo. Son fotógrafos desarrollando su afición y su pasión.
El fotógrafo que lleva al grupo puede realizar de cuando en cuando sus propias fotografías pero siempre debe tener claro que su atención y principal prioridad es el viajero fotógrafo que se ha unido al viaje. El fotógrafo que dirige al grupo se debe al grupo y a cada integrante del mismo.
En esto se ven diferentes estilos: desde el fotógrafo que hace sus propias fotografías dejando al cargo del grupo un guía local, hasta el que establece una disciplina férrea en la que todo es –únicamente- fotografía y tiene que ser realizado en un horario exacto.



