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21-junio

2015

Un viaje fotográfico a Etiopía no es igual a otro


Harry Fisch

Muchas veces me preguntan qué es lo que tiene de extraordinario Etiopía. En los últimos años organizo al menos tres viajes fotográficos al sur por año para visitar las diferentes tribus y, lo que es uno de los secretos mejor guardados de Etiopía, disfrutar de los paisajes. En estos mismos viajes me dirijo al norte, a Lalibela, donde me encuentro inmerso, en un cambio tremendo de escenario, en pleno siglo XII, en un intenso ambiente religioso. Es un contraste impresionante, como visitar los países totalmente distintos casi en un mismo momento.

 

En estos últimos años he tenido el placer de ir conociendo más y más las características de las tribus e ir haciendo amistades entre gente de diferentes tribus a las que vuelvo en cada nuevo viaje. Desde el jefe de una pequeña tribu Mursi que habla, sorprendentemente, muy bien inglés, hasta los amables Karos, en el meandro del río Omo, tantas veces fotografiado.

 

 

People of Ethiopia by Harry Fisch

Galería de fotografías sobre Etiopía

 

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Qué tiene de especial mi viaje fotográfico a Etiopia

 

 

Si tuviera que explicar qué es lo que tiene de diferente el viaje fotográfico a Etiopía que organizo, además del hecho de que estamos plenamente dedicados a la fotografía, es quizás mi familiaridad con la gente que nos encontramos y lo que conozco dentro de las localizaciones a las que vamos. Esto nos confiere una gran ventaja. Llevo a “mis” fotógrafos a los sitios que conozco íntimamente. A “mis” sitios. Me siento cómodo, comprendo la diversidad cultural y disfruto del entorno en el que me muevo.

 

 

 

Arbore tribe women in Ethiopia

Two girls from the Arbore Tribe in Ethiopia

 

 

 

Ya sea en una tribu Mursi cercana a Kenia o en una iglesia milenaria de Lalibela. A lo largo de los años y de mis visitas he ido aprendiendo a conocer mejor y a comprender la cultura y las costumbres de los lugareños. Y esto a pesar de que no hay ningún parecido entre un cura Copto y un guerrero Mursi (que hoy ejerce de ganadero).

 

Fotográficamente esto tiene su importancia ya que aprendes a abordar el viaje fotográfico de una manera más cercana y familiar. Sabes lo que es culturalmente aceptable, aquello que estarán dispuestos hacer con agrado y lo que puede ser algo más delicado. Es una enorme ventaja fotográfica,

 

 

 

 

 

El cambio de paisaje y de fotografía

 

 

Nuestro viaje fotográfico  empieza habitualmente por el Sur. Desde Addis Abeba vamos bajando en nuestros 4×4, parando en ruta fotografiando infinidad de hechos y personajes que tenemos estratégicamente localizados a lo largo del camino. Desde aquel cementerio desde el que se divisa un valle fantasmagórico hasta el paraje que algunos locales denominan Nueva York, por el extraño aspecto que ha generado el viento y las aguas horadando la montaña.

 

Poco a poco vamos pasando desde la fotografía urbana, en Addis Abeba, su multitudinario Mercato, uno de los mercados más grandes de África, hasta Arba Minch, el último pueblo antes de tomar las pistas hacia las tribus más lejanas.

 

 

 

Man in an Ethiopia landscape

Guarda en un Lodge con el paisaje atrás

 

 

 

 

El paisaje va cambiando y vamos pasando de los edificios irregulares y poco agraciados de Addis Abeba, por construcciones en el campo en las que el techo de chapa va sustituyendo lo que antes era un techado de paja. Sorprende ver cómo el paisaje va transformándose y mostrando poco a poco lo que son las cabañas típicas de las tribus africanas tal y como las imaginamos en nuestros sueños infantiles.

 

 

 

 

 

La fotografía de la realidad humana y el sur

 

 

El viaje está orientado hacia el contacto humano. No es un safari fotográfico en el que vamos buscando fauna. En este viaje nos interesa la gente, su forma de vida, la interacción con la población. Este viaje fotográfico a Etiopía no busca únicamente coleccionar caras de tribales pintados y adornados con abalorios colgando de nariz, boca o cabeza.

 

El propio camino, el itinerario, es en sí mismo la experiencia: vamos entrando paulatinamente en contacto con los lugareños y formando una historia fotográfica.

 

 

 

Photographer in Ethiopia

Fotógrafo en un Viaje Nomad Expediciones en una sesión en un bar

 

 

 

 

Siempre que puedo y la circunstancia lo permite nos vamos adentrando en la vida real cotidiana. Intentamos no comportamos como turistas, aunque reconozco que es difícil. Hago lo posible por introducir al grupo en lo que constituye la vida diaria habitual.  Entramos en algún bar donde la gente de un pueblo está tomando su bebida de hidromiel, nos mezclamos -algo difícil debido a nuestro color- con los lugareños en los mercados.   Si alguno de nosotros es lo suficientemente osado, beberá en compañía de un Banna (tribu del Sur) amigo mío en el mercado de Keyafter, y -por qué no- bailaremos junto con la gente del pueblo en un tugurio local..

 

Tenemos un par de noches en un Lodge, donde dormimos y desde el cual disfrutamos de unas vistas maravillosas africanas mirando en la lontananza un hermoso lago. Otro día vamos en nuestras barcas por ese mismo lago a la búsqueda de enormes cocodrilos (si somos afortunados veremos los ejemplares más grandes de África) , de grullas, hipopótamos y otra fauna local.

 

Y más que nada nos interesa, la fotografía. Respiramos fotografía, desayunamos fotografía, comemos con fotografía y -cuando nuestros desplazamientos lo permiten- hacemos visionados y analizamos las fotografías tomadas el día anterior para aprender para el día siguiente .

 

 

 

Bull Jumping at Ethiopia

Mujeres de la tribu Hammer en una ceremonia del Salto del Toro.

 

 

 

 

Es verdad que hay muchos sitios que conozco y en los que pararemos por su interés fotográfico, pero también lo haremos de forma espontánea en nuevos sitios que prometen el premio para nuestras miradas, nuestras cámaras y nuestras historias.

 

En algún viaje hemos parado para meternos a fotografiar en un bar de pueblo, atiborrado de vecinos, emocionados con el partido de fútbol entre Etiopía y Sudáfrica: extraordinaria ocasión fotográfica para inmortalizar un momento único. A veces, como en aquella ocasión puede que Etiopía manque un gol y nos encontremos abrazados a la gente del pueblo festejando el triunfo…. E inmortalizándolo fotográficamente.

 

Una vez en el sur, si la suerte nos acompaña es posible que podamos asistir a la ceremonia del salto del toro, un rito de iniciación en el que un joven, desnudo, debe correr sobre los lomos de varios toros que forman de este modo un peligroso camino que el aspirante a iniciado debe recorrer. Es una ceremonia que no se puede ver siempre (a lo largo de mis viajes y conseguido asistir a cinco de ellas) y que impresiona porque representa algo que no es turístico y que nunca se realiza si no es de de forma auténtica. No hay representaciones para turistas de este hecho.

 

En esta misma ceremonia de iniciación veremos cómo las mujeres Hammer, aguantan -¡y solicitan! – estoicamente unos latigazos con finas varas cogidas de las ramas de los árboles.

 

La fotografía en las tribus del sur es una actividad necesariamente remunerada. La costumbre del lugar hace que, en la casi totalidad las situaciones, sea necesario realizar un pago por las fotos que se hacen. Debido a la gran experiencia que tenemos es algo que negociamos con el responsable de la tribu y que organizamos para que la experiencia fotográfica sea lo más llevadera posible.

 

 

 

 

 

Lalibela

 

 

Nuestro recorrido fotográfico se dirige finalmente al norte, a la Jerusalén de África: Lalibela. Es un sitio mágico en un área de mínima densidad de población, en la que nos encontramos con multitud iglesias increíblemente excavadas en la roca, centro de peregrinación y lugar donde los devotos coptos se entregan a sus oraciones.

 

 

Pilgrims at Lalibela Ethiopia

Peregrinos en Misa en el día de San Gabriel, en Lalibela

 

 

 

En lugar es relativamente pequeño ya lo largo de tres o cuatro días solemos realizar una fotografía cargada de emoción, como la que -de manera totalmente distinta- podemos hacer en otras Ciudades Santas como Varanasi o Jerusalén. En estos últimos dos años estado seis veces visitando Lalibela. Conozco bien los emplazamientos privilegiados para realizar las fotografías antes del amanecer y cuando cae la noche. En mi último viaje, para la Epifanía (Timkat así llamado localmente) tuvimos ocasión de asistir a multitud de ceremonias en medio de las montañas y, como no, en la propia ciudad.

 

El fervor de los fieles es auténtico; como lo es la seriedad con que los oficiantes realizan sus ceremonias religiosas. Es un salto en el tiempo y, un viaje fotográfico sin parangón. Realizamos muchísima fotografía de baja luminosidad, en ambientes iluminados por tenues luces y velas. Es un auténtico desafío fotográfico.

 

Reconozco que Etiopía es uno de mis tres destinos favoritos y que, cuanto más voy conociendo de ese increíble país, más me va impactando. Es cierto que lo que ofrece fotográficamente es impresionante pero el enriquecimiento humano es aún mayor.

 

 

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